miércoles, 19 de octubre de 2011

¿Vos te analizás?

Sabido es que en nuestro país es donde más se pone en práctica el psicoanálisis, corriente psicológica fundada por Sigmund Freud, entre fines del siglo XIX y comienzos del XX. Freud era un médico Vienés que se interesó por los desórdenes mentales, utilizando inicialmente la hipnosis como método de terapia. Pero con el correr de los años, comenzó a confiar en otros métodos, como el relato, donde el paciente cooperaba activamente y con conocimiento de lo que estaba haciendo. En estado de hipnosis podía ignorar por completo lo que había ocurrido durante el tratamiento, y en consecuencia no se hallaba en posesión de su entera personalidad. Le pareció a Freud mucho menos viable éste método que aquel por el cual el paciente, con la guía del médico, pero sobre la base de sus propias contribuciones, era conducido a la visión de la verdadera fuente de su dificultad. De este modo el relato pasó a llamarse "Asociación libre", en que el paciente hacía una catarsis y contaba libremente o con la guía del terapeuta lo que quisiera expresar. Y de esa verborragia, el último, podía ir interpretando lo que se hallaba en el interior del sujeto. Posteriormente, descubrió que "el sueño" es en esencia, la satisfacción enmascarada de los deseos reprimidos durante la vigilia. Los sueños tienen mucho más sentido y son mucho más elaborados de lo que parecen. Todo sueño tiene un contenido manifiesto y uno latente. El manifiesto es la historia que cuenta el sujeto al relatarlo en su significado literal, pero el latente oculta su verdadera significación. El contenido manifiesto puede ser tomado de los acontecimientos de la vida de vigilia, por lo común de las últimas experiencias. El contenido manifiesto es sólo el material que emplean las fuerzas psíquicas reprimidas. Los deseos que han sido desalojados al inconsciente durante el día tienen una oportunidad de expresarse por la noche, cuando el sueño relaja la vigilancia del "censor" -metáfora que ideó Freud para explicar las inhibiciones que el Yo impone a lo inconsciente-. Pero aún cuando el Yo duerma y la censura se relaje, los deseos reprimidos no se atreven a manifestarse abiertamente. Por tanto, los deseos prohibidos se disfrazan, y así subrepticiamente, se introducen en la conciencia. Los disfraces son variados e ingeniosos. Uno de ellos es el simbolismo. Las personas, objetos y sucesos que figuran en el contenido manifiesto del sueño representan, en rigor, otra cosa. Algunos símbolos provienen de experiencias personales particulares del soñador y otros son comunes a toda la humanidad y siempre tienen el mismo significado. No siempre el relato de un sueño, por más lógico y ordenado que parezca, refleja lo que el paciente afloró oníricamente del inconsciente. La diferencia entre lo consciente, que es lo que permanentemente tenemos en el recuerdo y lo inconsciente, aquello que está guardado bajo siete llaves por lo que Freud llamó "censura" es lo que el psicoanalista tiene que escudriñar. Es tarea del terapeuta, mediante una técnica adecuada, hacer aparecer en la conciencia e interpretar junto al paciente, todo lo que tiene dentro de él (a lo mejor desde la infancia) y que están alterándolo, porque sólo no lo puede descubrir.

miércoles, 12 de octubre de 2011

EL CUARTETO CORDOBÉS

El comienzo de este género, hoy tan popular y tan representativo de nuestra provincia de Córdoba, comenzó curiosamente (o no) el mismo día en que se produce la revolución del GOU (Grupo de oficiales unidos) que da origen al cabo de dos años al Peronismo. Por supuesto que este movimiento originalmente solo militar termina con una década de fraude y corrupción, denominada “Década Infame”, y donde las riquezas del país se distribuía entre grandes potencias y gobernantes venales.
Esto hizo que se generara una clase social muy rica a costa de millones de argentinos muy pobres y cruelmente explotados. No existían conquistas sociales ni derecho al voto. El “vos ya votaste” se hizo muy popular y los caudillos políticos, tenían la protección de matones, que refleja muy bien la obra de Samuel Eichelbaum,“UN GUAPO DEL 900”, la película “ASESINATO EN EL SENADO DE LA NACIÓN”o el tango “DIOS TE SALVE MIJO”.
El Cuarteto Leo, según nos contara su compañero y autor, Eduardo Cavigliaso, fue fundado por Augusto Marzano (foto), contrabajista y empleado ferroviario. Para conservar su empleo y siendo viudo con una hija adolescente, Leonor, de 16 años, que debía cuidar, abandonó la orquesta en que trabajaba, que iniciaba una larga gira. Como quería seguir haciendo música sin desatender sus obligaciones, practicaba con su hija, pianista, y fueron obteniendo un ritmo particular, que fue la base de la música de los cuartetos cordobeses. Sumó a un violinista y a Miguelito Gelfo, joven acordeonista que trabajaba en una concesionaria de autos, donde atendía el vehículo de Marzano. Debutaron el 4 de junio de 1943 en Las Pichanas. El piano de Leonor Marzano se hallaba expuesto en el Cabildo Histórico de la Ciudad de Córdoba. El Cuarteto Leo comenzó con el repertorio común a las orquestas características: pasodobles, rancheras, tarantellas, fox-trots, tangos. Se presentaban generalmente en pequeños pueblos de las afueras de Córdoba. Sus primeros cantores fueron Fernando Achaval y Roberto Mercado. Por enfermedad de este último comenzó a cantar José Sosa Mendieta, animador y cómico del grupo. Sosa Mendieta tenía mucho carisma y se convirtió en el más exitoso cantante del Cuarteto, iniciando un estilo que siguieron después Carlitos Rolan (su sucesor en el Cuarteto), La Mona Gimenez, Rodrigo y otros. El Cuarteto Leo se transformó prácticamente en una agrupación familiar, ya que Leonor Marzano y Miguel Gelfo contrajeron matrimonio y tuvieron dos hijos: Marta, esposa de Carlitos Rolan, y Eduardo, que se sumó al cuarteto como reemplazante ocasional de su padre en el acordeón. En 1961, después de un baile en Las Pichanas, el mismo pueblo donde debutaron, murió de un infarto Augusto Marzano, pasando la dirección del Cuarteto a Miguel Gelfo, y luego a Eduardo Gelfo, actual director de la agrupación, que sigue actuando y grabando discos. El hijo de Marta Gelfo y Carlitos Rolan es el vocalista.
Hoy los cuartetos, poco tienen de tales (piano, contrabajo, acordeón y violín) y se han convertido en grandes bandas.