martes, 26 de mayo de 2009

Todos son testimoniales

En realidad muchos de los candidatos que se presentan a las próximas elecciones son testimoniales. Si bien hay “niveles de testimonio”, una persona que se presenta para ser votado por la ciudadanía para asumir una senaduría que dura seis años y a los dos la abandona, porque se presenta de candidato para otro cargo, tiene solo una mínima diferencia con el que no asume directamente. Si a esto le sumamos que empieza la campaña varios meses antes, el ejercicio de su función no supera el año.En esa situación están por ejemplo Luis Juez, que ya anunció que dentro de dos años será gobernador de Córdoba, igual que los Eduardo Mondino y Acastello. Este último tiene el agravante de que en los últimos cuatro años ya se presentó para tres cargos, y en cada uno de ellos debió cumplir cuatro años. Es decir llegó a cumplir un año y pico en cada uno, hasta que entró en campaña para el otro. Ramón Mestre también afirmó que en un año y fracción comenzará su campaña para Intendente de Córdoba y si gana renunciará a la senaduría, cuando fue electo por cuatro años hace unos meses para concejal de la ciudad de Córdoba. Felipe Solá fue elegido diputado bonaerense por el Kirchnerismo y a los diez y ocho meses está en campaña para diputado por el antikirchnerismo y se considera presidenciable para el 2011. Gabriela Michetti fue electa vicejefe de gobierno porteño hace unos meses y renunció para ser candidata a diputada nacional sin descartar que dentro de poco más de un año sea candidata a Jefa de Gobierno porteño. Carlos Reuteman es aspirante a ser reelecto en la Cámara Alta del Congreso por la provincia de Santa Fe, pero no niega que en menos de dos años batallará por la presidencia del país. Francisco Fortuna e Hipólito Faustinelli, por el peronismo y radicalismo cordobés respectivamente fueron votados en setiembre del 2007 para legisladores provinciales y no pasaron dos años que ya están en campaña para Diputados Nacionales. Son sólo ejemplos de muchísimos más. Para colmo de males cuando la ciudadanía vota, lo hace solo por el primero de la lista (que son los ganchos), y la mayoría no sabe quien lo va a reemplazar cuando este cambie de “puestito”. En una de esas vota “gato” y a los dos años tiene “liebre” en su lugar. Así como la semana pasada planteábamos la necesidad de modificar la legislación para que se restringiera la posibilidad de cambiar de distrito para ser candidato, también es imprescindible que los candidatos electos sean obligados a cumplir con su mandato. Es cierto que puede haber excepciones. De hecho Obama no cumplió el suyo como senador, pero éstas debieran ser las muestras que confirmen la regla, no a la inversa. Claro, si los que tienen que cambiar las leyes son los que gozan de los beneficios de las actuales, estamos predicando en el desierto. Pero no perdemos las esperanzas que les agarre una “ataque de conciencia” y reflexionen sobre estos proyectos. Los sufridos argentinos se lo agradeceremos y de paso la política no tendrá más remedio que renovarse.

domingo, 17 de mayo de 2009

Legisladores itinerantes

Finalmente Néstor Kirchner es candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. El mismo que fue tres veces gobernador de la provincia de Santa Cruz y una vez intendente de Río Gallegos, la ciudad donde nació. Ya su esposa había sido diputada y senadora por la provincia patagónica y después por el mayor Estado argentino. Daniel Scioli fue diputado nacional por la Capital Federal, después gobernador de la provincia bonaerense y ahora candidato a diputado por esa jurisdicción. Elisa Carrió llegó al Congreso como representante del Chaco y después fue diputada nacional por la Capital Federal, cargo al que quiere volver ahora. Nito Artaza fue candidato a diputado por la Capital Federal y hoy está peleando por ser aspirante a senador por Corrientes. Ya dijimos alguna vez que Graciela Fernandez Meijide iba y venía de la Capital a la provincia, tan rápido como el coche se lo permitía. Luis Brandoni fue diputado nacional por la Ciudad Autónoma y después candidato a vicegobernador de la Provincia. Erman Gonzalez llegó de La Rioja y después fue el único que le dio una satisfacción al peronismo (sin serlo) como senador de la Capital argentina. Domingo Cavallo arribó a la Cámara de Baja de la Nación representando a Córdoba y después fue candidato a jefe de Gobierno Porteño. Luis Barrionuevo era presidente de Chacarita Juniors y candidato a gobernador, senador y diputado nacional por Catamarca. Y así podemos seguir hasta el hartazgo. Es cierto que la ley les permite ser candidatos por el Estado en que nacieron y por el que habitan durante los últimos años. Pero también hay que tener en cuenta que todos los representantes de las provincias van a vivir obligadamente al puerto. Entonces todos los argentinos pueden llegar a ser representantes porteños, con el solo requisito de haber llegado a la gran urbe para ocupar un cargo. Pero este es un privilegio que solo tienen los que desembarcan en “La Reina del Plata”. ¿Qué conocimiento puede tener una persona de un distrito en el que no vive desde su infancia? ¿Cómo puede representar a sus ciudadanos? ¿No debiera modificarse la legislación y ser más estricta en este aspecto? ¿Todo vale en la política para ganar una elección? Es cierto que no estamos diciendo nada nuevo. Pero no será hora de modificar también esta conducta. Ya demasiado macrocefálica es Argentina para sumarle también esto. El actor que quiere hacer televisión o cine debe ir a Buenos Aires, el futbolista que quiere jugar en un club grande tiene que ir a Buenos Aires, y la sede de los tres poderes del Estado está en Buenos Aires. Por lo tanto los representantes del pueblo que deben trasladarse allí, no deberían poder ser candidatos por ese distrito. O en caso contrario, considerar al país distrito único y que todos podamos presentarnos a candidatos en cualquier parte.

lunes, 11 de mayo de 2009

Vices/presidentes

En los últimos días se produjo un gran revuelo porque un periodista habló de la posibilidad de que el vicepresidente Cobos, quedara finalmente como presidente de la Nación, frente a los resultados electorales del 28 de junio. Sin desear que esto suceda y considerando un grave hecho institucional que se produzca, es necesario recordar que no sería la primera vez en nuestra historia. Ya el primer presidente constitucional de la Nación integrada, el cordobés Santiago Derqui, se separó de hecho de la Presidencia partiendo al exterior solo y pobre “para no ser un obstáculo en la unión del País”. Lo sucedió su vicepresidente, Juan Esteban Pedernera.Después de la Revolución del Parque de 1890, renunció el presidente Miguel Juárez Celman (cordobés y ex gobernador) y lo reemplazó Carlos Pellegrini, quien ocupó un papel importante en la historia argentina. En 1893 Julio A. Roca, por entonces hombre fuerte de la política argentina nombra “a dedo”, como se dice ahora, a Luís Sáenz Peña como candidato a presidente de la República, con el objetivo de obligar a su hijo a renunciar a la suya. Esto hizo Roque Sáenz Peña y su padre fue electo Presidente. En 1895, cansado de la oposición de todos los partidos políticos renunció, y la presidencia quedó en manos de su vice, José Evaristo Uriburu. Nuevamente Roca influyó en la designación de su sucesor, Manuel Quintana, pero falleció en 1906. Llegó a la presidencia otro cordobés y ex gobernador, José Figueroa Alcorta, el único argentino de la historia que ocupó la presidencia de los tres poderes del Estado. En 1910, por fin Roque Sáenz Peña logró llegar al “Sillón de Rivadavia” y, con él, la ley que permitió el saneamiento de los padrones y el voto secreto, universal y obligatorio. Gracias a esa norma logran entrar al congreso de la Nación el demoprogresista Lisandro de la Torre, el socialista Alfredo Palacios y muchos radicales. Pero Sáenz Peña murió en 1914 y lo sucedió su “vice”, Victorino de la Plaza. En 1938, si bien con elecciones fraudulentas, asumió la fórmula Roberto M. Ortiz-Ramón Castillo. Ortiz, que era de origen radical, enfermó muy gravemente y murió el 15 de julio de de 1942. Había renunciado días antes (el 27 de junio). Nuevamente un vice es presidente de la nación, el conservador Ramón Castillo, no tan partidario de los comicios limpios como su antecesor. Por último si bien Arturo Frondizi no tenía vice, porque había renunciado (Alejandro Gómez) y fue derrocado por un golpe militar, no fue un uniformado quien ocupó la primera magistratura, sino el vicepresidente de hecho, el presidente del Senado José María Guido. Y, gracias a eso, se llamó a elecciones rápidamente. Todos conocemos que María Estela Martinez de Perón (vicepresidenta electa) reemplazó en el cargo a su marido muerto el 1 de julio de 1974.De modo que son muchos los casos en la historia constitucional argentina en que el vice se transforma en presidente, sin que esto sea un golpe institucional, pero tampoco, por supuesto, algo deseable.

viernes, 8 de mayo de 2009

¿POLICÍA CAMINERA O RECAUDADORA?

Las estadísticas indican que en septiembre fallecieron 44 personas en rutas y calles de la provincia de Córdoba. Prácticamente, la misma cantidad de víctimas que hace un año, cuando la promocionada Policía Caminera no había labrado todavía miles de actas. Desde enero a setiembre hubo 448 muertes, 83 personas más que en el mismo lapso del año anterior.

Por supuesto, sin mencionar el número de heridos (muchos quedan con secuelas para siempre) y de personas que pierden la vida al tiempo de haberse producido el accidente. Es que, para marketing oficial y para oxigenar las arcas provinciales, es probable que la mencionada patrulla motorizada haya sido útil, pero no para prevenir accidentes viales. La función de la policía caminera, debe ser esencialmente preventiva. Lo fundamental es impedir que el choque se produzca. Y, para ello, es imprescindible que los uniformados asignados a esta tarea pongan el énfasis en aquellas causas que provocan mayor cantidad de siniestros: No respetar la velocidad indicada y otras señales de tránsito. Adelantarse por la mano contraria, transponiendo la doble línea central o por la mano derecha. Conducción peligrosa. Vehículos en pésimas condiciones. Estas son causas evidentes, detectables y prevenibles. Para impedirlas, los patrulleros deben estar en puestos rotativos y sorpresivos en cualquier tramo de las rutas y a toda hora. Si se ubican varios móviles en el mismo lugar, en el ingreso (o egreso) de algún centro urbano o en los peajes, y solo en horas pico (cuando hay mayor cantidad de clientes), se puede sorprender a más conductores in fraganti y aplicar muchas multas, pero no se va a lograr el efecto deseado: Prevención y disuasión. Los automovilistas deben conducir correctamente, durante todo el trayecto esperando que en cualquier momento, aparezca un policía caminero. Tuve oportunidad de recorrer muchos kilómetros hacia distintas localidades del interior provincial, sin ser interrumpidos por ningún servidor público, pese a que algunos vehículos transgredían normas de tránsito. Por el contrario, se detiene a muchos automóviles a la salida de la avenida circunvalación de la capital cordobesa o en los puestos de peaje en horas de gran concentración vehicular. Lo mismo ocurre en la ciudad, donde los inspectores se aglutinan en el centro, mientras la mayor cantidad de choques ocurren en los barrios, donde no se ve un policía comunal.
Los cinturones de seguridad, el matafuegos, la documentación del vehiculo son importantes y deben controlarse. Pero ninguna de estas cosas evita un accidente.

El accidente menos traumático es el que no se produce y para eso, debe trabajar la policía caminera. “Volvió para que volvamos”. Era su slogan publicitario. Ella volvió. Muchas personas no.

SEXO NO SE TOCA

La situación no es nueva, pero va adquiriendo ribetes dramáticos. Los padres le echan la culpa a la escuela, la escuela a los padres, ambos al Gobierno, el Gobierno a la Iglesia, la Iglesia al Gobierno, todos a los medios. En fin, todo lo que se refiere al sexo está contaminado ideológicamente, antes que elaborado racionalmente. Esto no es nuevo. Yo recuerdo que cuando era chico, ya nuestros adultos hablaban de la culpa de los psicólogos. Ahora yo les preguntaría. ¿A que psicólogos consultaron? Y la respuesta sería unívoca. A ninguno. Es como una frase echa. De sexo nadie se anima a hablar. Que el chico es muy chico, que a mí no me enseñaron, que todavía no es tiempo, que los padres deben hacerse cargo, que los medios muestran escenas muy eróticas… MI generación no sabe cómo empezar cuando quiere hablar de sexo con sus hijos y sus hijos, que fueron formados por ellos, tampoco lo saben hacer con lo suyos, aunque ya estén en edad de enterarse. Consecuencia: hijos no deseados, familias numerosas y promiscuas, abortos clandestinos, crecimiento exponencial del VIH, menores asesinados, violaciones… Incluso, la mayoría de los hechos aberrantes que se concretan, tienen como protagonistas a adultos “producto” de “aquella idílica época en que todo era tan distinto, todos éramos más buenos, la educación era mejor, no necesitábamos educación sexual ni psicólogos, hacíamos el servicio militar y no teníamos ningún trauma”. Mientras tanto, los gobiernos y legisladores a los ponchazos, espasmódicamente y “a lo bestia”- según la moda y la demagogia lo indique- reparten preservativos a granel, buscan legalizar el aborto, dan la pastilla del día después y anticonceptivos a quien se lo pida, porque eso es lo “progre”. Por el otro lado los sectores reaccionarios, religiosos y parareligiosos, se oponen al control de la natalidad, al aborto, a la pastilla del día después, a la educación sexual y a todo lo sugiera la palabra sexo. ES TEMA ES DE LA FAMILIA dicen los unos. EL ESTADO ES RESPONSABLE, dicen los otros. Pero ni los unos ni los otros se ocupan. Mientras tanto los chicos (cada vez mas chicos) “tiran la chancleta”, porque está de moda, porque lo hacen todos, porque sino quedas como un tonto, porque no tienen la menor idea de lo que hacen, porque alguien les ofrece formulas mágicas (mientras hacen negocio). Todos debemos ocuparnos, esto es responsabilidad de la casa, la escuela, el Estado, las iglesias, etc. como todos los temas importantes de la vida. EL SEXO NO ES UN DEPORTE, NI ES UN PECADO .No es obligación debutar a determinada edad ni debe prohibirse hacerlo sin dar mayores explicaciones ni elementos preventivos que eviten males mayores.

NI YANKEES NI MARXISTAS. LAS DOS COSAS

“Como Usted dijo en su campaña, hace falta educación, más salud y más oportunidades. Y, sin duda, más diálogo entre los pueblos y sus líderes."Se que contamos con Usted, y quiero que Usted sepa que puede contar con mi sincera amistad". Le escribió Cristina Fernández de Kirchner a Barak Obama, ni bien se enteró de su triunfo. Diálogo que no abunda en nuestro país, donde precisamente si algo no sobra es educación, salud y oportunidades. Le decía eso al nuevo presidente del país al que aconsejó un plan B por el efecto Jazz, mientras en la Argentina al ritmo del dos por cuatro se suspende y echan trabajadores por la recesión, se restringen las ventas, disminuyen las exportaciones y con ellas el superávit fiscal y la balanza comercial y aumenta el dólar a costa de nuestras reservas. Pero para Cristina la amistad de los Demócratas norteamericanos no es nueva: participó en la Convención del 2004 y en las primarias del 2008, del brazo de la ex dos veces primera dama “Americana” como les llama nuestra presidenta. El matrimonio presidencial reivindica el Socialismo Nacional de los setenta, pero simultáneamente tiene excelentes relaciones con empresarios poderosos que gozan de la explotación de servicios públicos, subsidios y facilidad de negocios. Plantea el tercermundismo antiimperialista junto a Chávez, pero participa de las internas demócratas norteamericanas, y Néstor Kirchner hacía una de sus primeras visitas a la Casa Blanca, palmeándole la rodilla a George Bush y tocando la campanita en Wall Street. Recita un discurso nacionalista y estatista, mientras deposita los fondos obtenidos de la privatización de YPF en la Reserva Federal de Los Estados Unidos (SIC) o en un Banco Suizo. Se autoproclaman como defensores de los derechos humanos y exiliados de la dictadura, mientras jamás lo hicieron cuando Kirchner era gobernador (tres períodos) en Santa Cruz y Cristina se recibía de abogada en la Universidad de La Plata (de donde supuestamente había huido) en el año 79. Repudia los años 90, pero apoyó abiertamente a Carlos Menem, al calificarlo como el mejor presidente después de “aquel General” (no sabemos si se refería a Perón o a Roca) manifestando el acompañamiento al “proceso de transformación” del riojano. No hay dudas que si alguna virtud tiene el gobierno nacional es la de ser ambidextro. Maneja tan bien la izquierda como la derecha. Eso le vendría muy bien a la selección de fútbol, pero no al país.

CORDOBA: ¿ES TEATRERA?

Muchos dicen que Córdoba es una ciudad muy “teatrera”. Dejando de lado todo atisbo demagógico, ¿Es realmente Córdoba una ciudad que consume teatro? ¿Por qué, entonces, hace ya varios años que no existe ningún teatro privado en ella? Cuando digo “teatro privado”, no estoy hablando de esfuerzos independientes de artistas cordobeses que improvisan una sala en una cochera, o en un living. Hablo de un empresario teatral que invierta y arriesgue algún dinero para construir, comprar o rescatar alguna sala como las varias que hubo en La Docta. El último fue el Teatro Real y tuvo que ser la Municipalidad con dinero del Gobierno Nacional que lo salvara de la demolición (no del incendio). Las únicas salas (que reúnen tales condiciones) son estatales. Recuerdo a los Teatros Comedia, Maipú (o ACIC), Córdoba, De la Ciudad, Sara Vega, Exal, Novedades, De Bolsillo, etc. La mayoría competía y funcionaba simultáneamente. Allí se produjeron largas temporadas de representación de “Así es la vida”, con Luis Sandrini y Ángel Magaña; “Diluvio que viene” con José Ángel Trilles, “Eran cinco hermanos y ella no era muy santa” o “El Guante”, de Miguel Iriarte. Cuando hablamos de teatro, claro, hablamos no solo de salas, hablamos de salas y repertorio. De obras teatrales que reúnan todos los requisitos dramáticos de tales. ¿Cuánto hace que una obra de teatro no se mantiene meses en cartel en Córdoba, con varias funciones semanales y con permanencia continua? Últimamente se consideró un éxito la presencia de Alfredo Alcón en el Teatro Real, porque llenó tres funciones durante dos días. Estamos hablando de Alfredo Alcón y de “La Muerte de un viajante”, de Arthur Miller. ¿Cuánto dura una obra en cartel en Buenos Aires? ¿Cuántas salas privadas hay? ¿Cuántas obras simultáneas se exhiben? Claro, me dirán que hay muchos millones de personas más. Pero cuantos millones de habitantes viven en la segunda ciudad del país sumados al Gran Córdoba y a la provincia toda, que si el espectáculo lo amerita, merece un viajecito de 200 kilómetros. Ni hablemos de Carlos Paz. Porque vienen muchas compañías. Y los teatros se llenan de público, las obras se mantienen en cartel tres meses, con funciones todos los días y a veces dos o tres por día. Con salas perfectamente acondicionadas, con empresarios que apostaron a esta actividad. Pero, ¿lo que el público demanda todo ese tiempo es teatro? ¿O son las figuritas que ven todo el año por TV? ¿Cuántos fueron a ver Filomena Marturano? ¿Por qué Mar del Plata sí puede atraer varias obras de gran calidad? ¿No será que Córdoba es menos “teatrera” de lo que se piensa?

GRAN CIRCO LA ARGENTINA

Así como la semana pasada, recordábamos el cumpleaños de la televisión, también el 6 de octubre fue el Día del Circo, en recuerdo de José “Pepe” Podestá que popularizara al payaso “Pepino el 88”. Noble oficio que tiene cultores en todo el mundo que incluso deben asistir durante años a escuelas donde se capacitan en los difíciles artes del malabarismo, acrobacia, trapecio, payaso, domadores, bailarines, y otras bellas formas de entretener, divertir y hasta emocionar al público. Todos recordamos con ternura alguna carpa que se asentara en el baldío más cercano a nuestro barrio o en el parque o solar habilitado especialmente en pueblos y ciudades para el arribo de los trashumantes artistas, que llegaban con sus carromatos. Pero este circo, que hace las delicias de los chicos y porque no, de los grandes, es muy respetable. Es una profesión, un oficio. Nada tiene que ver con la política, el sindicalismo o la protesta social. Ahora parece que a todos les ha dado un ataque de Pepino el 88. Los ruralistas montaron su carpa en la plaza del Congreso y los kichneristas no quisieron quedarse sin el divertimento. Allí nomás instalaron varias al lado. Es decir, se disputaban el público en el mismo sitio. Cosa muy difícil de encontrar en ningún circo del mundo. A lo sumo si coinciden en la misma ciudad, lo hacen en distintos lugares. Y los maestros de Buenos Aires, no quisieron permanecer afuera de la ola y también emplazaron la suya en la vereda del gobierno porteño. Esto, más la negativa del ejecutivo metropolitano y la intervención siempre fogosa y apasionada de policías y activistas, le dieron más emoción a la función. Luego, un juez no aceptó ser partiquino en el espectáculo y se metió en la pista autorizando la colocación del habitáculo de lona que Macri había prohibido. Pero claro, faltaba el más grande de todos. Los divos máximos del más grande show de todos los tiempos debutaron con gran asistencia de público. El gobierno nacional con la presidenta a la cabeza instalaron una monumental carpa frente al ANSES, para anunciar el fin de la jubilación privada. HOY GRAN FUNCION GRAN. Con la actuación de primeras figuras, artistas de reparto y extras. Y allí estaban todos: Ministros, Funcionarios, Legisladores, Sindicalistas y Gobernadores y la gran trouppe del Gran Circo La Argentina. La segunda parte, que así se denomina a la función teatral que sucede a la propiamente circense consistía en la gran obra: LA MUERTE DE LA AFJP. Tragicomedia del genial dramaturgo Nestor Kirchner. Eso sí, muchos actores tenían cara de: ¿QUE ESTOY HACIENDO ACÁ?

KIRCHNER. POR LOS MEDIOS PARA EL TODO

Perón dijo: “Cuando teníamos todos los medios a nuestro favor, nos voltearon y cuando teníamos todos los medios en contra volvimos”. Pero esa lección no la aprendieron ni los peronistas que en el 74 estatizaron todos los medios audiovisuales, ni los militares del proceso, ni siquiera Alfonsín. Y los tres tuvieron finales abruptos. El que lo entendió fue Menem, que privatizó todos los medios de comunicación y se bancó casi el monopolio de la oposición mediática, siendo el presidente que más tiempo gobernó consecutivamente y terminó su mandato el último día que le correspondía y sin sobresaltos. Lamentablemente, los Kirchner tampoco lo comprenden y están obstinados por los medios para conseguir todo el poder. El ultraoficialista Leonardo Favio, dijo textualmente en el programa de Mirtha Legrand: “Ahora les toca a los medios, que pongan las barbas en remojo”. Pero el locutor de Ezeiza (Favio), no fue el único que lo dijo, Luis D`elía, menos sutil que el mendocino lo vociferó en varios programas de televisión. Con la excusa de cambiar la de la dictadura, el Frente Para la Victoria quiere hacer una ley de radiodifusión a su medida, pretenden realizar audiencias públicas para renovar las licencias de radio y televisión (sabemos cuántas personas van a una audiencia pública). Y también tienen en proyecto entregar un 33% de las licencias al Estado, un 33% a entidades sin fines de lucro y solo un 33% a empresas comerciales. Dicho en buen romance: El gobierno y sus aliadas ONGs (incluyendo la CGT y los sindicatos) que gozan de fuertes subsidios estatales tendrían dos tercios de los medios audiovisuales y el tercero se podría repartir entre empresarios amigos (que los hay) y alguno que otro independiente como para justificar la pluralidad.
El kirchnerismo no tolera la crítica, y es por eso que no solo procura no tener opositores sino que también quiere el control de los medios de comunicación.
Esto no solo debe preocupar a los propietarios de licencias sino también a sus trabajadores y al público en general. Porque el derecho a la información y la posibilidad de expresarse críticamente (garantizado por la Constitución) como ocurre ahora, seguramente estará restringido, como siempre que los medios fueron estatales y como es hoy en las radios y canales oficiales y oficialistas, que dicho sea de paso son los que menos se leen, menos se oyen y menos se ven.

¿Y dónde están los padres?

Parafraseando al título de una conocida película norteamericana nos preguntamos por los progenitores de los jóvenes y adolescentes que últimamente son noticia porque no sólo deambulan de noche por las calles argentinas, sino que también van a clase alcoholizados. Cobraron notoriedad los casos de Devoto –donde las autoridades impedirán que los menores de 16 años circulen solos después de las 21 horas– y San Francisco –donde se propuso realizar control de alcoholemia en las escuelas–, pero no hace falta remitirse a grandes o pequeñas ciudades. Nos tocó visitar hace poco una Colonia ubicada a muchos kilómetros por camino de tierra de la ciudad más próxima, pequeña, de productores rurales, donde, se supone, están alejados de todos los malos hábitos de las grandes urbes. Pero allí existe también “la previa”, reunión anticipada al ingreso tardío a los boliches, para beber abundantemente y luego llegar “entonados” a esos establecimientos después de las dos. Los adultos nos manifestaban que quien no se ajusta a esa práctica es discriminado por sus pares por no manejar los mismos “códigos”. Quienes trabajamos de noche y salimos bien avanzada la madrugada, tenemos oportunidad de ver el triste espectáculo de los adolescentes trastabillando en pésimo estado por las calles de Córdoba. Pero este hecho se repite en todas las provincias argentinas. El consumo de alcohol va a originar problemas y trastornos que se pueden agrupar en enfermedades y problema somáticos, mentales y sociales. Los problemas de salud mental relacionados con el alcohol y otras drogas se agrupan de manera similar en las dos grandes clasificaciones actuales, en la promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS, 1996), bajo el nombre de “trastornos mentales y del comportamiento debidos al consumo de sustancias psicotropas”, y en la promovida por la Asociación Psiquiátrica Americana (APA, 1995), con el nombre de “trastornos relacionados con sustancias”.Los trastornos mentales relacionados con el alcohol (y otras sustancias) se pueden dividir en dos grandes grupos: por un lado, aquellos que son consecuencia de los efectosfisiológicos directos sobre el sistema nervioso central y por otro, los que tienen que ver con la relación de la persona con el consumo: la adicción. En el caso del alcohol se agrava, porque no sólo el consumo produce esos efectos sino que la abstinencia, también los ocasiona. Según informes oficiales y de la OPS (Organización Panamericana de la Salud) se producen diez mil muertes y discapacidades anuales en nuestro país causadas por accidentes de tránsito, violencia o suicidios, de los cuales el 70 por ciento son provocados por jóvenes en estado de ebriedad. Esto por supuesto sin contar la cantidad de problemas que no están incluidos en estas cifras y que impactan en la salud, en la convivencia social, provocan problemas legales y alto impacto económico. Como de lo que estamos hablando es de menores, es que nos preguntamos: ¿y dónde están los padres?

Nada nuevo bajo el sol

Hoy asombra que los candidatos se presenten, ganen las elecciones para un cargo, renuncien y se presenten para otro. En 1983 Antonio María Hernández fue electo concejal por la ciudad de Córdoba y asumió como Subsecretario de Gobierno de Eduardo Angeloz. En 1985 Antonio Cafiero iba a “engalanar” con su presencia la Cámara de Diputados de la Nación, llegó a ser vicepresidente del cuerpo y a los dos años fue electo gobernador de la provincia de Buenos Aires. De la Sota perdió, si no pasaba lo mismo. Otra carambola más osada hizo Eduardo Duhalde, reemplazó a Cafiero en el segundo sitial de la cámara baja, fue electo vicepresidente a los dos años y a los otros dos gobernadores de la primera provincia del país sucediendo a Cafiero. Y si Menem no le hubiera ganado la interna, este último también hubiera permanecido sólo dos años como gobernador para asumir como presidente. El propio riojano fue reelecto gobernador en el 87 y en el 89 reunució para ser presidente, dejando a la provincia en un caos institucional. Angeloz ganó su reelección después de una azarosa y cuestionada reforma constitucional y a poco de asumir pidió licencia para comenzar su infructuosa candidatura a Presidente, porque “Se puede”, dijo. Domingo Cavallo juró a los cordobeses representarlos en la cámara baja nacional y a los dos años asumió como canciller primero y ministro de Economía después. Germán Kamerath fue electo en el 93 diputado nacional y nunca asumió porque fue interventor en ATC y secretario de Comunicaciones. En el 95 lo eligieron para concejal y no asumió porque siguió como diputado con licencia y secretario de Comunicaciones. En el 98 lo eligieron vicegobernador y a los pocos meses asumió como intendente de Córdoba con los resultados conocidos. Luís Molinari Romero fue electo vicegobernador de Mesrtre en el 95 y en el 97 se fue como Senador Nacional. Mario Negri y Horacio Viqueira fueron electos concejales en 1999, pero optaron por cargos más apetecibles a nivel nacional. Daniel Giacomino fue en cuatro años viceintendente, diputado nacional e intendente. Graciela Fernández Meijide y Cristina Kirchner pasaban del Senado a Diputados cada dos años, según las necesidades partidarias lo ameritaran. Incluso cambiando de distritito. Carlos Ruckauf huyó (según su sucesor Felipe Solá ) de la gobernación bonaerense transformándose en canciller, para luego ser diputado nacional. Recientemente declarado Padre de la democracia moderna, Raúl Alfonsín juró como senador nacional radical en 2001, renunciando cuando un zoom fotográfico lo escrachó con un papelito en la mano que pedía cajonear la designación de un juez. En su lugar dejó a la hoy ultrakirchnerista Diana Conti.El propio Néstor Kirchner fue elegido gobernador por tercera vez en el 2001 y renunció para ser Presidente en el 2003. Las excusas son variadas Un cargo le sirve para posicionarse en otro superior. No es posible ocupar dos cargos a la vez, la Patria o la Provincia se lo demandan. En fin, los argumentos pueden ser variados, pero los actuales políticos no inventaron nada.

Alfonsín, o el triunfo de un estilo

“No hay cosa como la muerte para mejorar la gente”, decía Jorge Luis Borges en su poema. La muerte de Raúl Alfonsín parece certificar esto, que también confirma que “los poetas llegan antes”. Pero es probable que aquello la gente lloró de Alfonsín fue su estilo. La gente, no sólo el pueblo Alfonsinista, que quizá no fue otra cosa la multitud que desfiló por el Congreso, porque convengamos que quien convocó un millón de personas en el obelisco en la campaña de 1983 y obtuvo 7.725.000 votos, quien era el líder del partido más antiguo de la Argentina, cómo no iba a convocar a 70 mil personas en su despedida terrenal. Pero no sólo una porción del pueblo lo despidió. Todo el arco político acudió a su funeral y le rindió homenaje reconociendo sus valores. Desde Néstor Kirchner hasta Elisa Carrió, pasando por Menem, De la Rúa, Duhalde y Binner. Incluso la presidenta le rindió un homenaje en vida en la Casa Rosada y luego visitó a la familia en su propio domicilio. Quizá lo que se rescata de Raúl Alfonsín, no es sólo que haya sido honesto, que haya sido una buena persona, que haya juzgado a las Juntas, que haya mantenido la democracia a rajatabla, que haya sentado las bases del Mercosur y otras virtudes que todos redescubren en él. Lo que el mundo reconoce en Alfonsín es un estilo, una manera de hacer política, una conducta respetuosa y atildada. En tiempos de gritones y guerreros, el pueblo argentino está ávido de personas serenas, sensatas y racionales. Aunque no compartan sus criterios políticos. Aunque la economía haya perjudicado en su gobierno a muchos argentinos. Convengamos que también la economía pulverizó a muchos argentinos en tiempos de Isabel Perón (¿nadie recuerda ya el Rodrigazo?) en tiempos de la dictadura (¿se olvidaron de “el que apuesta al dólar pierde”?), en tiempos de Menem (trabajadores desocupados y productores fundidos).Lo que se llora de Raúl Alfonsín es la pérdida de un estilo educado, de modales cordiales aunque enérgicos, de convicciones firmes aunque no las compartamos, pero expresadas sin agredir al circunstancial adversario. Capaz de “pactar” con el opositor, cuando las circunstancias lo exigían y se lograba a cambio lo que para él beneficiaba a la democracia. Capaz de redactar leyes que seguro lo avergonzaban, pero garantizaban la paz de la República. En tiempos de Chávez vs. Lagos, de Correa vs. Tabaré, de Zapatero vs. Berlusconi, de Evo vs. Lula, los argentinos añoramos los políticos tranquilos y cerebrales que tuvimos y perdimos. No sólo Alfonsín, también Luder, Alende y Cafiero representan a una generación más conciliadora que la de Kirchner, Carrió y Macri. Incluso es más fácil ahora que en tiempos de militares carapintadas, paros generales, deuda externa multiplicada por seis y escasez de reservas en el Banco Central. Como sigue Borges en el mismo poema: “¿Dónde están, dónde se han ido?”.

¿Policía Caminera o estática?

Hace algunos días tuvimos oportunidad de viajar por una de las rutas nacionales. Hace muchos años que venimos escribiendo sobre la necesidad de los controles en las autovías, rutas y calles de nuestro país, que nos transforman en record en accidentes de tránsito. También en nuestras ocasionales salidas escribimos que la Policía Caminera era en realidad recaudadora. Ahora pudimos comprobar que si bien existen más efectivos desplegados a lo largo de las vías de comunicación nacionales, éstos están parados y muy bien exhibidos en lugares donde es fácil detectarlos. Esto hace que quienes durante todo el recorrido van transgrediendo todas las normas posibles, al ver de lejos a los móviles y uniformados, disminuyan la velocidad y empiecen a comportarse como verdaderos ejemplos de conducción. A la entrada o salida de los pueblos o en rectas no tiene ningún sentido que se gasten recursos. Los controles tienen que ser rotativos, sorpresivos y en lugares donde no puedan ser detectados antes. Hemos comprobado con tristeza que lejos de generar una cultura del buen manejo, la policía caminera se ha transformado en un escollo a sortear. Presenciamos el cruce de la doble línea amarilla central peligrosamente para pasar a otro vehículo, que es una de las principales causas de accidentes. Esto no solo por parte de vehículos particulares sino también protagonizado por enormes camiones y colectivos de larga distancia, que como profesionales debieran dar el ejemplo y que son los que más víctimas producen. Las velocidades máximas no se respetan en ningún caso, salvo cuando desde lejos se divisan los patrulleros y gorras. Pese a la existencia de los radares, cuando desaparecen de la vista se aprieta el acelerador hasta límites inimaginables. Es cierto que se a adquirido la cultura de las luces encendidas y la colocación de los cinturones de seguridad. Es probable también que toda la documentación del vehículo esté en regla. Tampoco hemos visto vehículos estacionados innecesariamente en la banquina. Pero estos hechos, si bien importantes, no son la principal causa de accidentes. No hay nada que pueda competir con el riesgo de un adelantamiento indebido o el exceso de velocidad. Y eso solo se detecta lamentablemente, con patrulleros a la vuelta de una curva, detrás de una arboleda o un lugar invisible. Esto que vemos en las películas norteamericanas y que hace tiempo se pone en práctica en provincias como Mendoza o Entre Ríos, mas allá de lo antipático que resulta debe aplicarse en Córdoba. Los policías deben estar convencidos de su trascendente función social y preventiva. Si sólo lo hacen para cumplir un formalismo los cambios no se producirán. Exactamente lo mismo ocurre con la prevención del delito. Si están todas las noches apostados en el mismo sitio, ya los delincuentes saben por donde no pasar. Es probable que la sociedad los vea y que puedan llenar varias planillas, pero la disuasión no funcionará.

Avanzamos un casillero, retrocedemos tres

La semana pasada nos entusiasmábamos por las elecciones de Catamarca, que volvió a poner negro sobre blanco en los partidos políticos de la Argentina. Una semana después, Néstor Kirchner no aguantó el bofetón y le pegó una patada a la democracia argentina. Si lo de Catamarca permitió que los partidos se blanquearan, lo de esta semana en el Congreso ennegreció todo el panorama institucional de nuestro país. Pedíamos partidos fuertes, elecciones internas. Pero para eso hace falta meses de votación, con depuración de padrones y candidatos distrito por distrito. Se precisa que los partidos políticos formen alianzas genuinas, elijan a sus mejores candidatos, se reagrupen y termine habiendo dos o tres fuerzas importantes a nivel nacional que representen a las distintas corrientes de pensamiento. Pero eso era demasiado para alguien que lo único que busca es mantener el poder y la caja. El que pega primero pega dos veces, decían en mi barrio. Y te “arrebataban de un trompadón” antes que te dieras cuenta. Pero esto que puede ser válido en una pelea callejera de barras no puede ser llevado a la política nacional. Con el apoyo de partidos como el Movimiento Popular Neuquino de Jorge Sobich a quien culpaban de ser el responsable de la muerte de un maestro, que parece ya olvidaron, el peronismo hoy ultrakirchnerista, como ayer lo fue hiperduahaldista y antes de ayer requetemenemista, aprobó el adelantamiento de las elecciones nacionales. Chau internas abiertas y simultáneas, chau partidos políticos homogéneos y fuertes, chau elecciones previsibles y limpias. Simultáneamente, y como quien no quiere la cosa, la presidenta reestatiza una inexistente empresa y le pone el nombre de un símbolo del desarrollo aeronáutico, industrial y del peronismo: Brigadier San Martín. Al mismo tiempo que se debatía en el Congreso esta bofetada a la democracia, Cristina anunciaba el proyecto de nueva Ley de Radiodifusión, para que la gente aprenda a pensar y se forme. ¿Hace falta una ley para que la gente aprenda a pensar y se forme? ¿Qué le impide al público ver los canales, leer los diarios o escuchar las radios oficialistas, que supuestamente los forman? De paso, la primera mandataria echaba en cara los aumentos que se les dio a los jubilados, que ganan más o menos lo mismo en dólares que en la época de Menem (con precios dolarizados) y tienen una obra social cada vez más deficiente.Se enrostraba en el mismo acto la derogación de las leyes de impunidad y los juicios a los militares, mientras el kirchnerismo es aliado de quien las arrancó: Aldo Rico.Y sigue el festival de anuncios, como la coparticipación, tan reclamada, de las retenciones a la soja entre las provincias y municipios para asegurarse la aprobación del Senado del acortamiento electoral, mientras el hoy presidente del Partido Justicialista ataca con furia a los medios de comunicación, a los productores agropecuarios y a la oposición.¡Que lastima! Tanta felicidad no podía durar. Nos despertamos.

Muy bueno lo de Catamarca

Ya no hay confusión de radicales K o Frente para la Victoria enfrentado al Partido Justicialista. Ahora sabemos que en Catamarca por lo menos vuelven a competir básicamente radicales y peronistas, cualquiera sea el nombre de coalición electoral que usen. Los radicales volvieron al redil de Alem e Yrigoyen y los del Frente para la Victoria al de Perón y Evita. Ya no baja el gobierno nacional a repartir dádivas para el gobierno radical de Brizuela del Moral. Lo hace para sus propios candidatos. Y ya el gobierno provincial no hace obras para el altar del gobierno de Kirchner, lo hace para su propio cultivo. En los países que funcionan democráticamente hay dos (a lo sumo tres) partidos tradicionales y se van alternando en el poder. Demócratas y republicanos, colorados y blancos (ahora Frente Amplio), conservadores y laboristas, populares y socialistas, socialcristianos y socialdemócratas, etc. Aquí por años hubo demócratas y radicales y luego peronistas y radicales. Luego empezaron a aparecer experiencias de laboratorio frustradas como Udelpa, Mid, Pi, Ucedé, Modin, Acción por la República, Frepaso, Democracia Cristiana, Recrear, Ari, etc. Siempre resultaron terceras fuerzas o a lo sumo lograron acceder al poder en alianza con uno de los dos partidos mayoritarios. Y así fueron los resultados. Frondizi en el 62 y De la Rúa en el 2001. Los peronistas deben ser peronistas y los radicales, radicales. Así el electorado no se confunde. Eso no quita que haya más partidos pequeños, que logren colocar legisladores que enriquezcan las voces del parlamento. Tampoco invalida los frentes o alianzas -siempre que sean genuinas- programáticas y orgánicas. El histórico partido Socialista puede coincidir tranquilamente con un partido mayoritario y hasta imponer un candidato. Pero la base electoral debe ser el partido mayoritario. Por supuesto que falta que los candidatos se depuren mediante internas o primarias simultáneas y obligatorias, como ocurre en Estados Unidos y como ocurrió aquí cuando Alfonsín le ganó la candidatura a De la Rúa o Menem a Cafiero. Esto legitima aún mas al candidato aunque no garantice (nunca lo hace) la buena gestión. Falta también que quien pierda asuma la derrota con dignidad y respete ese resultado hasta el final del mandato. Lo que no significa impedir la crítica o la oposición en el parlamento a leyes que no comparte. Implica no boicotear la gestión de gobierno con malas artes, paros, movilizaciones, golpes económicos, cuartelazos o acción directa. Si en el resto del país se repite lo de Catamarca, cualquiera sea el resultado, la democracia argentina va a estar más saludable que nunca. Claro, falta eliminar el clientelismo político y la publicidad oficial. Pero todo junto es mucho pedir.

Mano dura, voto blando

En los últimos días, todo el mundo habla de la pena de muerte y la necesidad de la mano dura policial. Incluso se citan encuestas o supuestas consultas en las que se comprueba que el 80 por ciento de la población está de acuerdo con esa metodología severa. Ahora bien, en el momento de votar, la ciudadanía no confirma esta hipótesis. En el año 2007, se presentó como candidato a gobernador de la Provincia de Buenos Aires, con su correspondiente lista de candidatos a legisladores Juan Carlos Blumberg. El mismo que convocaba multitudes en Plaza de mayo para pedir por más rigor en las leyes. También en Córdoba lo hizo –con candidatos a legisladores– un político que pedía que se les cortaran los dedos a los delincuentes. Pues ninguno de los dos obtuvo una cantidad suficiente de votos. Los tres candidatos a presidente, acompañados de sus listas para legisladores que obtuvieron casi el 90 por ciento de los votos, están en contra de la pena de muerte y de leyes mas duras. Si nos remontamos en el tiempo el pueblo argentino nunca votó represores. Aramburu con Udelpa, Álvaro Alsogaray con Nueva Fuerza o Ucedé, Ezequiel Martínez, candidato de Lanusse, Francisco Manrique, vieron frustradas sus intenciones de acceder por vía democrática a la presidencia de la Nación. Aldo Rico o Luis Patti tampoco pudieron ser gobernadores de la provincia de Buenos Aires y Bussi perdió varias elecciones en Tucumán. Massera, Menéndez y Seineldin se quedaron en el zaguán de la política, y Carlos Menem, cuando comenzó a hablar de la pena de muerte, sólo logró ingresar a la cámara alta por la minoría. Hasta como candidato a gobernador de su provincia (en la que reinó durante décadas) obtuvo el tercer lugar. Por el contrario, el pueblo votó a Illia, Cámpora, Perón herbívoro, Alfonsín, Menem (cuando decía hermanas y hermanos de mi Patria), De la Rúa, Néstor y Cristina Kirchner.¿Por qué, entonces, el ciudadano tiene un discurso cotidiano y cuando tiene que decidir su voto hace lo contrario? Seguramente porque cuando reclama la mano dura lo hace en caliente. Acuciado por algún delito reciente. Mientras que cuando medita su voto no cuenta para él este componente.Además, sabe que la pena de muerte la aplicará la misma Justicia que cuestiona. Porque sabe que darle licencia para disparar a la policía puede terminar con un hijo o él mismo víctima de balas confundidas. El mismo que pide a gritos una policía mas dura, es el que se queja porque le cobraron una coima cuando circulaba por las rutas o le labraron un acta que no merecía. Sabe que policías que se disparan entre ellos, por accidente o por relación sentimental, no les garantizan el uso racional de su arma. No hace falta llamar a un plebiscito para saber si el pueblo quiere leyes duras. En octubre tiene la posibilidad de elegir a los diputados y senadores que las propongan o no.

Votos no positivos

Los ciudadanos también somos responsables de la crisis provocada en las últimas elecciones para gobernador en la provincia de Córdoba. Según los datos oficiales, tanto el primero como el segundo candidato obtuvieron cerca del 37 por ciento de los votos (alrededor de 570 mil). Pero esto se calculó sólo sobre los votos positivos, porque, en aquellas elecciones, contando los votos en blanco, nulos, recurridos e impugnados se superararon los 1.600.000 votos. De modo que si se calculara sobre éstos, el porcentaje de cada candidato disminuiría. Con esta metodología, Arturo Illia hubiera obtenido cerca del 50 por ciento de los votos y habría desaparecido el principal argumento para destituirlo.Pero si el resultado se hubiera obtenido sobre el padrón electoral, que era de 2.366.634 personas en condiciones de votar, el porcentaje de ambos aspirantes no habría superado el 24,2 por ciento. Es decir que lo que supuestamente es un castigo para los políticos (abstención, voto en blanco, nulos, recurridos e impugnados intencionales) redunda en un castigo para los sufridos ciudadanos que debemos soportar gobernantes que no tienen ni la cuarta parte de los votos de sus conciudadanos. Si la mayoría de los que no votaron positivamente lo hubieran hecho por alguno de los candidatos con posibilidades, el resultado habría sido claro, y hubiera desaparecido la duda y el tremendo conflicto que sufrimos los cordobeses. Y si lo hubiese hecho por los que menos posibilidades tenían, el porcentaje de los primeros habría disminuido notablemente, desnudando su verdadero caudal electoral. De modo que tenemos la principal herramienta para convalidar o no a un gobernante: el sufragio ¡APROVECHEMOSLA!Si en las próximas elecciones se repite esta abstinencia, quizá quienes nos representen en el Congreso de la Nación no sean los más capaces y las leyes que aprueben no sean las que más nos beneficien. Sobre todo teniendo en cuenta que con un pequeño porcentaje de sufragios se puede obtener una banca. Muchos ciudadanos piensan que no votando o haciéndolo en blanco manifiestan su desaprobación por la llamada clase política. Lo cierto es que ni siquiera son tenidos en cuenta. No cuentan ni para las estadísticas, y el resultado es que triunfa aquel candidato que mayor cantidad de votantes sea capaz de arrastrar hasta el cuarto oscuro, incluso quien mayor cantidad de fiscales pueda sumar. Eso explica porqué algunos partidos pequeños busquen ansiosamente aliarse con los tradicionales, no tanto para sumar votos, sino quienes peguen afiches y supervisen los comicios. Esto es, que tengan más “aparato”. A veces asusta el grado de desconocimiento e indiferencia que posee la mayoría de los ciudadanos en condiciones de votar. Con la excusa de que los políticos son todos iguales, se justifica la comodidad y la falta de compromiso. Luego sobrevienen los lamentos y los daños para el futuro no solo de ellos sino, y lo que es más grave, de sus descendientes.