lunes, 5 de julio de 2010

¡Basta de accidentes ya!

Estudios recientes indican que las principales causas de accidentes de tránsito son invasión de carril y exceso de velocidad. Pasar un vehículo en zona prohibida implica literalmente circular de contramano. Como esto va acompañado de aumento de velocidad, cualquier rodado que viene confiado de frente, por su mano, circulando normalmente, se encuentra con la sorpresa de un bólido. O en caso contrario, el coche que intentó la maniobra, pretende volver a su carril, rosando o chocando a aquel que quería pasar.

Estas causas son las más frecuentes de todos los accidentes que se producen en nuestras calles y rutas. Esto viene a veces adobado con buen alcohol, buena comida, espíritu temerario o prisa en llegar a destino, celulares y GPS. Las maneras más positivas de disminuir, sino hacer desaparecer estos siniestros -aparte de la persistente Educación para la Salud, que ya no vemos en la Argentina- es el control rotativo de la Policía Caminera. Si los uniformados se encuentran siempre en el mismo sitio, conocido de memoria por los viajeros, y hacen disminuir la velocidad, solo en ese lugar, incluso, con el riesgo de provocar accidentes por las largas colas que producen ellos mismos, los accidentes no desaparecerán. Por el contrario, aumentarán. Basta con saber dónde están los famosos conitos naranjas, que generalmente son dejados permanentemente en el mismo lugar, para tomar todas las precauciones en ese sitio y luego violar todas las normas de tránsito. Total sabemos que en otro lado no los vamos a encontrar.

Si lo único que buscan los policías es luces encendidas (que son importantes, pero no fundamentales), uso de cinturón, (que atempera los efectos del siniestro, pero no lo evita) o si los conductores poseen o no los papeles en regla, es probable que se puedan detectar muchos infractores, pero no evitar ni accidentes ni muertes. Sólo los controles sorpresivos, rotativos y permanentes, pueden lograr que los conductores teman la presencia de los controladores en cualquier lugar no previsto de la ruta y respeten la velocidad y los carriles por donde deben circular.

Otra causa no mencionada, pero muy frecuente de graves choques es la poca distancia existente entre vehículo y vehículo. A un argentino residente en Alemania una vez le sacaron una foto, lo detuvieron y le hicieron una fuerte multa, que debía pagar en el lugar, sino le retiraban el rodado. Esa foto no medía ni la velocidad, ni la violación de carriles de tránsito, sino el espacio reglamentario que debía existir entre un coche y otro. Esto posibilita que en caso de frenada brusca, siniestro, niebla, tierra, humo, o cualquier otro imprevisto, el conductor tenga tiempo de frenar, para no verse involucrado en un impacto con el vehículo que va adelante. No es tan difícil. Solo hay que tener programas de difusión y educación persistentes, controles adecuados y responsabilidad por parte de los que manejan. La velocidad, el respeto al carril y la distancia entre vehículos son prioritarios en cualquier conductor prudente.

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