domingo, 13 de junio de 2010

☼ Historias de Medianoche I: Una noche con el Gobernador

Haga click en las fotos para ampliar Primera foto, página de Política de La Voz del Interior; segunda foto, contratapa de La Mañana de Córdoba
Transcurría el mes de enero del año 1998, el festival de Doma y Folklore de Jesús María estaba transitando una jornada histórica, la cantante Soledad Pastorutti de 17 años marcaba un record de público en esa fiesta que ya pasaba las dos décadas.
Gobernaba la provincia de Córdoba, después de haber asumido medio año antes por la debacle del tercer período de gobierno de Eduardo Angeloz, Ramón Bautista Mestre.
El gobernador no las tenía todas consigo. Debió rebajar sueldo y jubilaciones, emitir los famosos CECOR (cuasimoneda) y reducir gastos de todo tipo –medidas que provocaron malestar en la población-, y ejercer un férreo ajuste impositivo que le granjeó la antipatía de vastos sectores de la comunidad. El cierre de escuelas y hospitales más la modificación del sistema educativo, provocó también múltiples conflictos gremiales.

Convencido y tozudo como había sido exitosamente en su gestión de ocho años en la municipalidad capitalina, el primer mandatario provincial nunca daba un paso atrás.

Para evitar preguntas incómodas y con la adustez que lo caracterizaba, Mestre no atendía a la prensa.
Para colmo de males, tenía pensado (aunque todavía no lo había hecho público), llamar a elecciones anticipadas, lo que haría que quien ganara pudiera asumir recién al año siguiente.

Una noche, el gobernador regresaba con su ministro de Economía (la cartera más conflictiva y sensible) de una cena en Río Ceballos, cuando escuchó en la radio de su automóvil una noticia que no le agradó. Nosotros la estábamos leyendo de la edición anticipada de La Voz del Interior, como hacemos cotidianamente.
Ni lerdo ni perezoso el padre del actual Senador Nacional y su ministro se llegaron a la radio a las 2:20 de la mañana.

Cuando el guardia nos anuncia de su presencia, nosotros le contestamos: “Sí, claro, y yo soy Napoleón Bonaparte”. No podíamos creer que la máxima autoridad de la provincia estuviera allí, a esa hora, y dispuesto a hablar con un medio de comunicación.
Pese a la duda, bajamos los dos pisos que nos separan de la planta baja por el ascensor, mientras ensayábamos el gesto con el que lo íbamos a recibir.

La presentación fue breve (nunca habíamos hablado con él ni por teléfono). "Buenas Noches, vengo porque no estoy de acuerdo con una noticia que acaba de leer". "Está bien señor Gobernador, suba y la aclara al aire".
Gentilmente, subieron el Jefe de Estado Provincial, su silente ministro de finanzas y yo.
Para sintetizar la situación, el mandatario se quedó 50 minutos dialogando con nosotros, distendido y risueño.

Contestó a todas las preguntas que le formulamos, incluso las más incómodas y hasta trató de inútil a su ex director de recaudación, que se estaba enterando por radio del concepto que su jefe había tenido de él.

Recuerdo el revuelo que se armó al día siguiente. Los diarios de la provincia, los canales de televisión y las radios reprodujeron textualmente muchas de las "primicias" que habíamos logrado arrancarle en ese "lapsus" informativo y de relajamiento de sobremesa.

Todavía nos queda la duda de si Mestre nos eligió porque sabía la repercusión que esa insólita y profunda entrevista (tal cual es nuestro estilo) iba a tener y de este modo decir al pueblo de Córdoba lo que quería que supiera, o si realmente la noticia le había fastidiado tanto, que no pudo controlar su conocido indómito carácter. Sobre todo, teniendo en cuenta que finalmente terminó reconociendo que nuestra información era certera, pero que el protagonista le había dicho a él otra cosa.

En estos 18 años de trasnoche fue quizá el hecho más resonante que nos tocó vivir. Aunque no el único. Ya contaremos otros.

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