viernes, 26 de febrero de 2010

Fumar es un placer

Cuando uno habla de droga, habitualmente cree que se refiere exclusivamente a las ilegales.
La palabra droga en español y en medicina se refiere a la materia prima utilizada para preparar el medicamento. En inglés, el concepto droga es equivalente al de fármaco, forma farmacéutica elaborada o medicamento. Este parece ser el origen de la nueva acepción de droga para aludir a fármacos de consumo abusivo e incluso ilegal, y cuyo significado algunos
reducen al de psicotropo, o sustancias que afectan preferentemente a la actividad psíquica.

El consumo de drogas puede originar problemas y trastornos de distinta índole que, por afectar a un alto número de personas, constituye un verdadero problema de salud pública al originar dolor, sufrimiento, enfermedades, molestias o efectos sobre la
calidad de vida, años de pérdida de vida, lesiones a otros, costos de los servicios médicos o sociales o aspectos más amplios del costo económico.

La dimensión del problema está ligada al número de sustancias utilizadas y al alto porcentaje de personas implicadas en el consumo. Los datos epidemiológicos recientes señalan, para las drogas legales, que el tabaco es consumido a diario por alrededor del 35% de la población de más de 15 años y que un 7% fuman más de 20 cigarrillos/día.

La nicotina, sustancia presente en cualquier modalidad de tabaco La intoxicación aguda por nicotina aparece excepcionalmente, siendo la abstinencia el trastorno inducido
más importante. Se caracteriza por estado de ánimo disfórico o depresivo, insomnio, irritabilidad, frustración o ira, ansiedad, dificultades de concentración, inquietud, bradicardia y aumento del apetito con aumento de peso. Estos síntomas son más intensos entre
los sujetos que fuman cigarrillos que entre los que consumen otros productos que contienen nicotina.

En el fumador habitual y crónico aparece astenia, anorexia, disnea, sensación vertiginosa, embotamiento general, fatiga prematura, cefaleas, disfonías, tos, ronquera, alteraciones de la libido, despertar displacentero, coloración amarillenta de los dientes, gingivitis, atrofia gingival, piorrea, dolor torácico difuso, bronquitis estacional y alteraciones de la tensión arterial.
Aumenta de forma acusada el riesgo de padecer cáncer de pulmón, boca, laringe, esófago y
vejiga y de enfermedades cardiovasculares y cerebro vasculares.

Pero la adicción a la nicotina no es solo física, sino fundamentalmente psicológica. Por eso todo abordaje para la recuperación de fumadores, debe incluir imprescindiblemente la psicoterapia. Es necesario cambiar el hábito de fumar por el hábito de no fumar. Trocar el placer que indudablemente produce el rito del cigarrillo por el placer de no fumar. Si el abordaje se realiza a través del miedo y de una catarata de información médica, lo más probable es que se ahuyente al paciente. Si no reconocemos que la adicción a la nicotina, produce placer en el momento de estar consumiéndola, no podremos resolver el problema. Porque nadie se hace adicto a una sustancia que en el momento de consumirla no disfruta. Esa es la gran trampa.

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