martes, 29 de diciembre de 2009

Las siete plagas de Córdoba

Seguramente algo hemos hecho mal los cordobeses para merecer tantas desgracias juntas. La crisis financiera que amenaza con empapelar de bonos la provincia, salvo que se negocie con el gobierno nacional y aceptemos sus condiciones; los reclamos de empleados públicos provinciales, municipales, docentes, equipo de salud; la precariedad del transporte colectivo de pasajeros (que ahora será más caro); la absoluta falta de gestión por falta de recursos o inoperancia que nos sumergen en los baches, las penumbras, la inseguridad, la basura; los conflictos del campo con el gobierno Nacional que conduce a la pobreza a los pueblos del interior. Por si todo esto fuera poco, en otoño e invierno nos incendiamos, carecemos de agua para lo más elemental y en verano nos inundamos a extremos que muchas familias cordobesas pierden todas sus pertenencias. Tenemos record de accidentes de tránsito con muertos y heridos diarios. Los desmontes y la siembra descontrolada que produce daños irreparables en nuestro ambiente y la construcción caótica que produce daños irreparables en nuestros servicios. La actividad nocturna caótica y descontrolada que produce daños irreparables en nuestros jóvenes. Elecciones que conforman concejos deliberantes y legislaturas de cuatro bloques, y luego se comienzan a multiplicar y se transforman en cinco, seis, siete o más. Entonces los que ayer eran oficialistas hoy son opositores. Y los que hoy son opositores, hacen lo imposible para que el oficialismo fracase en su gestión, llevándose a todos los ciudadanos atados a su suerte. Y los oficialistas que ayer eran opositores juran lealtad a gobiernos que ayer criticaban y realizan pactos espurios que en nada benefician a la ciudadanía. Y seguimos padeciendo la crisis financiera que nos obliga a pagar impuestos, tasas y servicios más caros. Y seguimos rezando para que no se empapele la provincia. Y seguimos padeciendo el maltrato de nuestros empleados municipales y provinciales. Y nuestros niños siguen sin tener 180 días de clase y nuestros centros de salud siguen sin atender a los “pacientes”. Y las calles se siguen transformando en campos de batalla donde caen policías, manifestantes y periodistas. Donde se dañan los bienes públicos. Y nos seguimos quemando en invierno, sin poder consumir agua y nos seguimos inundando en verano sin poder canalizar y embalsar sus cauces. Y seguimos construyendo el subterráneo a fuerza de unir bache más bache. Y seguimos a oscuras, mientras nos asaltan. Y seguimos viajando imaginariamente en el costoso ferro urbano, mientras los colectivos cada vez son más ineficientes y caros. Y seguimos sin tener protección policial. Y seguimos siendo espectadores de mezquinas luchas de intereses de políticos de todos los pelambres que hoy están en un partido y mañana en otro. Que hoy se ofrecen para concejal, mañana, para diputado o senador y pasado para gobernador o para intendente.
Sin duda algo estamos haciendo mal los cordobeses para padecer tantas plagas.

No hay comentarios: