sábado, 15 de agosto de 2009

El corralito sigue vigente

Para algunos bancos (no me consta que todos) el corralito sigue vigente. Si bien no prohíben extraer más de mil pesos por día, si se lo hace, y es imprescindible concretarlo por una caja, cobran una comisión. Aunque la cuenta sea de sueldo y no hubiera sido abierta voluntariamente por el cliente, éste no puede sacar más de mil pesos por día por cajero electrónico. En caso de querer extraer una cifra mayor, hay que hacer cola frente a una caja y por usarla el banco cobra un derecho. Esto no había ocurrido nunca desde que tengo uso de razón. Un cliente podía depositar y sacar la cifra que quisiera en las cajas de los bancos, mientras tuviera fondos. Ahora uno está obligado a acudir varias veces al cajero electrónico hasta extraer la cifra que exceda a los mil pesos. Por supuesto nunca dos veces en el mismo día. En caso contrario, el banco lo obliga a utilizar la tarjeta de débito, internet o débito automático para pagar sus cuentas. Existe otra opción, que es abrir una cuenta premium, que no cualquiera puede hacerlo y adquirir con ella un paquete de productos que no necesariamente el cliente precisa. ¿Por qué razón el cliente tiene que estar obligado a todas estas molestias o gastos, si el dinero es de él y siempre estuvo a su disposición, con la condición de ir dentro del horario bancario?¿Para qué tienen cajeros los bancos si uno tiene que pagar una comisión por usarlos? Evidentemente para desalentar el sistema y reducir el personal.Incluso ahora, con la excusa de la gripe A, algunas entidades obligan a sus clientes a hacer largas colas en el exterior de la institución crediticia, sin importarles las bajas temperaturas ni la edad de los mismos. ¿Si ahora los bancos tienen liquidez y no hay una razón de política económica estatal que lo justifique, por qué uno debe padecer estas limitaciones? ¿Por qué un empleado no puede cobrar su sueldo completo en un solo día y debe hacerlo, según su salario en varias jornadas?Esto alienta la compra de divisa extranjera y el colchón como método de ahorro, con todos los riesgos que implica, sobretodo si uno tiene en cuenta que ni las cajas de seguridad de las entidades financieras ofrecen garantías. Está claro que los bancos siguen siendo los privilegiados de la política oficial, importándoles poco y nada la atención al cliente. Para ellos no sólo no hay una actualización de la ley que los regula ni retenciones a su renta, sino que tampoco el Estado controla sus disposiciones internas.

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