viernes, 26 de junio de 2009

¿La mediatez puede más que la sobriedad?

El día 17 de junio pasará a la historia seguramente por la muerte de varios artistas argentinos. Murió Oscar Ferreiro, quien se hizo popular por ser el malo de varias novelas. Pocos recuerdan que trabajó en una película tan jugada como valiosa que fue Operación Masacre sobre libro de Rodolfo Walsh, dirección de Jorge Cedrón y relato de Julio Troxler. Uno desaparecido en la dictadura militar, otro muerto en el exilio en la misma época y el tercero asesinado por la triple A, germen del Proceso. La mayoría de los actores que trabajaron en esta cinta fueron amenazados de muerte y debieron “borrarse”.También murió Fernando Peña, quien concentró toda la atención de los medios de comunicación e incluso fue velado en la Legislatura Porteña. Pero sin desmerecer las cualidades de Peña, pasó casi inadvertido el deceso de uno de los mejores directores de cine y televisión argentinos: Alejandro Doria.Comenzó en TV dirigiendo una novela que ya había tenido su antecedente en la película Elanel de España, con Pedrito Rico, que marcara el debut como actor de Leonardo Favio en el cine. La novela se llamó Nuestra galleguita en 1969. Como era costumbre del libretista Abel Santa Cruz, se copió y muchos recordarán este libro como Carmiña, más acá en el tiempo. Con el mismo autor continuó dirigiendo en televisión Papá corazón, lo cual lo contactó con una niña que luego volvería a dirigir de adolescente en una deliciosa comedia con tintes sociales: Cien veces no debo con Andrea del Boca y otros grandes actores. Los éxitos televisivos de Doria no se agotaron allí. Pobre diabla, con Soledad Silveyra y China zorrilla, fue un verdadero suceso de público y permanencia. Con la gran actriz uruguaya volvería a trabajar reiteradamente. En Alta Comedia, un ciclo de Canal 9 donde se representaban historias unitarias de excelente factura, escritas por grandes literatos y protagonizadas por grandes actores. También tomó una idea de China para filmar Darse cuenta, lo que le valió el premio Códor de Plata. Se volvieron a reunir para hacer quizá la película más taquillera y perdurable del gran director: Esperando la Carroza, que dio lugar a una segunda parte no tan feliz como la primera. Situación límite, Atreverse y Escenario Universal, fueron algunos de los programas televisivos que demostraron que se puede hacer cosas de calidad en la pantalla chica y tener rating. Varios premios Martín Fierro acumuló Doria por estas creaciones. También cosechó galardones en el cine: el premio Ecuménico de Montreal por La Isla y El Goya, Sur y Colón de Plata por Las manos, excelente película con Jorge Marrale y Graciela Borges. Otras de sus concreciones cinematográficas fueron Pasaje a la infamia, Contragolpe, Los Miedos con Tita Merello, Los Pasajeros del Jardín, Sofía y 18 J por los diez años del atentado a la AMIA (episodio Vergüenza). En fin, una importante obra que merecía una despedida más destacada.

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