martes, 30 de junio de 2009

Che pibe: vení, votá

Total ya lo plagié con el nombre del programa -Noche y día-, pero con su consentimiento y simpatía, así que lo hago de nuevo. Raúl Porchetto, uno de los cantautores testimoniales más importantes de los últimos treinta años, tituló así una canción a comienzos de los ochenta. Es cierto que la intención del autor de Reina Madre era la contraria de la que nosotros sostenemos, pero no es menos verídico que Raúl por entonces tenía 26 años menos y la rebeldía y el desencanto de décadas de democracias interrumpidas. Ahora que compartimos la madurez, seguro que Porchetto coincidirá conmigo con que es imprescindible votar. Alguna vez planteamos que si el padrón electoral es de cien personas y noventa no votan, lo hacen en blanco o anulan su voto, solo quedan diez sufragios positivos, los únicos a tener en cuenta. También dijimos que si de esos diez, seis votan por el candidato A, dos por el B, uno por el C y uno por el D, el primero obtiene con el seis por ciento del padrón el sesenta por ciento de los votos. Si esto es importante para una elección de autoridades ejecutivas, aún lo es mas para legislativas. Esto es porque A colocará diputados por el sesenta por ciento, B por el veinte y tanto C como D por el diez. De modo que solo cuatro letras estarán representadas en el poder legislativo. Si de los noventa restantes hay quienes quieren reforzar la presencia parlamentaria de A, deben concurrir y colocar efectivamente la boleta del mismo. Por el contrario, si quieren que B, C y D tengan más voz en el Congreso, también deben apoyarlos con su voto. Pero si lo que buscan es que la policromía de las bancas sea más variada, pueden optar por E, F, G, etc. Si esto se concreta, y A obtiene 30 electores, B 20, C, D, E, F y G diez, el reparto de escaños es multicolor y mas opiniones políticas van a poder expresarse en la Cámara Baja. Hoy escuchaba en La mesa de café de Juntos, que el rabino Sergio Bergman hablaba, como lo viene haciendo ya hace un tiempo de “ciudadanos testimoniales” que hacemos la plancha y después vivimos quejándonos.Pues esta es la oportunidad de participar y aportar nuestro granito de arena para que la democracia de nuestro país se consolide y que nuestra vida mejore. Winston Churchill afirmaba que la democracia era el peor de los sistemas, sacando todos los demás. Irónicamente el genial primer ministro británico estaba afirmando que con sus imperfecciones aquello que se logró en la Argentina con la ley Sáenz Peña es el mejor sistema conocido hasta el momento.

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