viernes, 8 de mayo de 2009

¿Y dónde están los padres?

Parafraseando al título de una conocida película norteamericana nos preguntamos por los progenitores de los jóvenes y adolescentes que últimamente son noticia porque no sólo deambulan de noche por las calles argentinas, sino que también van a clase alcoholizados. Cobraron notoriedad los casos de Devoto –donde las autoridades impedirán que los menores de 16 años circulen solos después de las 21 horas– y San Francisco –donde se propuso realizar control de alcoholemia en las escuelas–, pero no hace falta remitirse a grandes o pequeñas ciudades. Nos tocó visitar hace poco una Colonia ubicada a muchos kilómetros por camino de tierra de la ciudad más próxima, pequeña, de productores rurales, donde, se supone, están alejados de todos los malos hábitos de las grandes urbes. Pero allí existe también “la previa”, reunión anticipada al ingreso tardío a los boliches, para beber abundantemente y luego llegar “entonados” a esos establecimientos después de las dos. Los adultos nos manifestaban que quien no se ajusta a esa práctica es discriminado por sus pares por no manejar los mismos “códigos”. Quienes trabajamos de noche y salimos bien avanzada la madrugada, tenemos oportunidad de ver el triste espectáculo de los adolescentes trastabillando en pésimo estado por las calles de Córdoba. Pero este hecho se repite en todas las provincias argentinas. El consumo de alcohol va a originar problemas y trastornos que se pueden agrupar en enfermedades y problema somáticos, mentales y sociales. Los problemas de salud mental relacionados con el alcohol y otras drogas se agrupan de manera similar en las dos grandes clasificaciones actuales, en la promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS, 1996), bajo el nombre de “trastornos mentales y del comportamiento debidos al consumo de sustancias psicotropas”, y en la promovida por la Asociación Psiquiátrica Americana (APA, 1995), con el nombre de “trastornos relacionados con sustancias”.Los trastornos mentales relacionados con el alcohol (y otras sustancias) se pueden dividir en dos grandes grupos: por un lado, aquellos que son consecuencia de los efectosfisiológicos directos sobre el sistema nervioso central y por otro, los que tienen que ver con la relación de la persona con el consumo: la adicción. En el caso del alcohol se agrava, porque no sólo el consumo produce esos efectos sino que la abstinencia, también los ocasiona. Según informes oficiales y de la OPS (Organización Panamericana de la Salud) se producen diez mil muertes y discapacidades anuales en nuestro país causadas por accidentes de tránsito, violencia o suicidios, de los cuales el 70 por ciento son provocados por jóvenes en estado de ebriedad. Esto por supuesto sin contar la cantidad de problemas que no están incluidos en estas cifras y que impactan en la salud, en la convivencia social, provocan problemas legales y alto impacto económico. Como de lo que estamos hablando es de menores, es que nos preguntamos: ¿y dónde están los padres?

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