viernes, 8 de mayo de 2009

¿POLICÍA CAMINERA O RECAUDADORA?

Las estadísticas indican que en septiembre fallecieron 44 personas en rutas y calles de la provincia de Córdoba. Prácticamente, la misma cantidad de víctimas que hace un año, cuando la promocionada Policía Caminera no había labrado todavía miles de actas. Desde enero a setiembre hubo 448 muertes, 83 personas más que en el mismo lapso del año anterior.

Por supuesto, sin mencionar el número de heridos (muchos quedan con secuelas para siempre) y de personas que pierden la vida al tiempo de haberse producido el accidente. Es que, para marketing oficial y para oxigenar las arcas provinciales, es probable que la mencionada patrulla motorizada haya sido útil, pero no para prevenir accidentes viales. La función de la policía caminera, debe ser esencialmente preventiva. Lo fundamental es impedir que el choque se produzca. Y, para ello, es imprescindible que los uniformados asignados a esta tarea pongan el énfasis en aquellas causas que provocan mayor cantidad de siniestros: No respetar la velocidad indicada y otras señales de tránsito. Adelantarse por la mano contraria, transponiendo la doble línea central o por la mano derecha. Conducción peligrosa. Vehículos en pésimas condiciones. Estas son causas evidentes, detectables y prevenibles. Para impedirlas, los patrulleros deben estar en puestos rotativos y sorpresivos en cualquier tramo de las rutas y a toda hora. Si se ubican varios móviles en el mismo lugar, en el ingreso (o egreso) de algún centro urbano o en los peajes, y solo en horas pico (cuando hay mayor cantidad de clientes), se puede sorprender a más conductores in fraganti y aplicar muchas multas, pero no se va a lograr el efecto deseado: Prevención y disuasión. Los automovilistas deben conducir correctamente, durante todo el trayecto esperando que en cualquier momento, aparezca un policía caminero. Tuve oportunidad de recorrer muchos kilómetros hacia distintas localidades del interior provincial, sin ser interrumpidos por ningún servidor público, pese a que algunos vehículos transgredían normas de tránsito. Por el contrario, se detiene a muchos automóviles a la salida de la avenida circunvalación de la capital cordobesa o en los puestos de peaje en horas de gran concentración vehicular. Lo mismo ocurre en la ciudad, donde los inspectores se aglutinan en el centro, mientras la mayor cantidad de choques ocurren en los barrios, donde no se ve un policía comunal.
Los cinturones de seguridad, el matafuegos, la documentación del vehiculo son importantes y deben controlarse. Pero ninguna de estas cosas evita un accidente.

El accidente menos traumático es el que no se produce y para eso, debe trabajar la policía caminera. “Volvió para que volvamos”. Era su slogan publicitario. Ella volvió. Muchas personas no.

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