viernes, 8 de mayo de 2009

Mano dura, voto blando

En los últimos días, todo el mundo habla de la pena de muerte y la necesidad de la mano dura policial. Incluso se citan encuestas o supuestas consultas en las que se comprueba que el 80 por ciento de la población está de acuerdo con esa metodología severa. Ahora bien, en el momento de votar, la ciudadanía no confirma esta hipótesis. En el año 2007, se presentó como candidato a gobernador de la Provincia de Buenos Aires, con su correspondiente lista de candidatos a legisladores Juan Carlos Blumberg. El mismo que convocaba multitudes en Plaza de mayo para pedir por más rigor en las leyes. También en Córdoba lo hizo –con candidatos a legisladores– un político que pedía que se les cortaran los dedos a los delincuentes. Pues ninguno de los dos obtuvo una cantidad suficiente de votos. Los tres candidatos a presidente, acompañados de sus listas para legisladores que obtuvieron casi el 90 por ciento de los votos, están en contra de la pena de muerte y de leyes mas duras. Si nos remontamos en el tiempo el pueblo argentino nunca votó represores. Aramburu con Udelpa, Álvaro Alsogaray con Nueva Fuerza o Ucedé, Ezequiel Martínez, candidato de Lanusse, Francisco Manrique, vieron frustradas sus intenciones de acceder por vía democrática a la presidencia de la Nación. Aldo Rico o Luis Patti tampoco pudieron ser gobernadores de la provincia de Buenos Aires y Bussi perdió varias elecciones en Tucumán. Massera, Menéndez y Seineldin se quedaron en el zaguán de la política, y Carlos Menem, cuando comenzó a hablar de la pena de muerte, sólo logró ingresar a la cámara alta por la minoría. Hasta como candidato a gobernador de su provincia (en la que reinó durante décadas) obtuvo el tercer lugar. Por el contrario, el pueblo votó a Illia, Cámpora, Perón herbívoro, Alfonsín, Menem (cuando decía hermanas y hermanos de mi Patria), De la Rúa, Néstor y Cristina Kirchner.¿Por qué, entonces, el ciudadano tiene un discurso cotidiano y cuando tiene que decidir su voto hace lo contrario? Seguramente porque cuando reclama la mano dura lo hace en caliente. Acuciado por algún delito reciente. Mientras que cuando medita su voto no cuenta para él este componente.Además, sabe que la pena de muerte la aplicará la misma Justicia que cuestiona. Porque sabe que darle licencia para disparar a la policía puede terminar con un hijo o él mismo víctima de balas confundidas. El mismo que pide a gritos una policía mas dura, es el que se queja porque le cobraron una coima cuando circulaba por las rutas o le labraron un acta que no merecía. Sabe que policías que se disparan entre ellos, por accidente o por relación sentimental, no les garantizan el uso racional de su arma. No hace falta llamar a un plebiscito para saber si el pueblo quiere leyes duras. En octubre tiene la posibilidad de elegir a los diputados y senadores que las propongan o no.

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