viernes, 8 de mayo de 2009

KIRCHNER. POR LOS MEDIOS PARA EL TODO

Perón dijo: “Cuando teníamos todos los medios a nuestro favor, nos voltearon y cuando teníamos todos los medios en contra volvimos”. Pero esa lección no la aprendieron ni los peronistas que en el 74 estatizaron todos los medios audiovisuales, ni los militares del proceso, ni siquiera Alfonsín. Y los tres tuvieron finales abruptos. El que lo entendió fue Menem, que privatizó todos los medios de comunicación y se bancó casi el monopolio de la oposición mediática, siendo el presidente que más tiempo gobernó consecutivamente y terminó su mandato el último día que le correspondía y sin sobresaltos. Lamentablemente, los Kirchner tampoco lo comprenden y están obstinados por los medios para conseguir todo el poder. El ultraoficialista Leonardo Favio, dijo textualmente en el programa de Mirtha Legrand: “Ahora les toca a los medios, que pongan las barbas en remojo”. Pero el locutor de Ezeiza (Favio), no fue el único que lo dijo, Luis D`elía, menos sutil que el mendocino lo vociferó en varios programas de televisión. Con la excusa de cambiar la de la dictadura, el Frente Para la Victoria quiere hacer una ley de radiodifusión a su medida, pretenden realizar audiencias públicas para renovar las licencias de radio y televisión (sabemos cuántas personas van a una audiencia pública). Y también tienen en proyecto entregar un 33% de las licencias al Estado, un 33% a entidades sin fines de lucro y solo un 33% a empresas comerciales. Dicho en buen romance: El gobierno y sus aliadas ONGs (incluyendo la CGT y los sindicatos) que gozan de fuertes subsidios estatales tendrían dos tercios de los medios audiovisuales y el tercero se podría repartir entre empresarios amigos (que los hay) y alguno que otro independiente como para justificar la pluralidad.
El kirchnerismo no tolera la crítica, y es por eso que no solo procura no tener opositores sino que también quiere el control de los medios de comunicación.
Esto no solo debe preocupar a los propietarios de licencias sino también a sus trabajadores y al público en general. Porque el derecho a la información y la posibilidad de expresarse críticamente (garantizado por la Constitución) como ocurre ahora, seguramente estará restringido, como siempre que los medios fueron estatales y como es hoy en las radios y canales oficiales y oficialistas, que dicho sea de paso son los que menos se leen, menos se oyen y menos se ven.

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