viernes, 8 de mayo de 2009

GRAN CIRCO LA ARGENTINA

Así como la semana pasada, recordábamos el cumpleaños de la televisión, también el 6 de octubre fue el Día del Circo, en recuerdo de José “Pepe” Podestá que popularizara al payaso “Pepino el 88”. Noble oficio que tiene cultores en todo el mundo que incluso deben asistir durante años a escuelas donde se capacitan en los difíciles artes del malabarismo, acrobacia, trapecio, payaso, domadores, bailarines, y otras bellas formas de entretener, divertir y hasta emocionar al público. Todos recordamos con ternura alguna carpa que se asentara en el baldío más cercano a nuestro barrio o en el parque o solar habilitado especialmente en pueblos y ciudades para el arribo de los trashumantes artistas, que llegaban con sus carromatos. Pero este circo, que hace las delicias de los chicos y porque no, de los grandes, es muy respetable. Es una profesión, un oficio. Nada tiene que ver con la política, el sindicalismo o la protesta social. Ahora parece que a todos les ha dado un ataque de Pepino el 88. Los ruralistas montaron su carpa en la plaza del Congreso y los kichneristas no quisieron quedarse sin el divertimento. Allí nomás instalaron varias al lado. Es decir, se disputaban el público en el mismo sitio. Cosa muy difícil de encontrar en ningún circo del mundo. A lo sumo si coinciden en la misma ciudad, lo hacen en distintos lugares. Y los maestros de Buenos Aires, no quisieron permanecer afuera de la ola y también emplazaron la suya en la vereda del gobierno porteño. Esto, más la negativa del ejecutivo metropolitano y la intervención siempre fogosa y apasionada de policías y activistas, le dieron más emoción a la función. Luego, un juez no aceptó ser partiquino en el espectáculo y se metió en la pista autorizando la colocación del habitáculo de lona que Macri había prohibido. Pero claro, faltaba el más grande de todos. Los divos máximos del más grande show de todos los tiempos debutaron con gran asistencia de público. El gobierno nacional con la presidenta a la cabeza instalaron una monumental carpa frente al ANSES, para anunciar el fin de la jubilación privada. HOY GRAN FUNCION GRAN. Con la actuación de primeras figuras, artistas de reparto y extras. Y allí estaban todos: Ministros, Funcionarios, Legisladores, Sindicalistas y Gobernadores y la gran trouppe del Gran Circo La Argentina. La segunda parte, que así se denomina a la función teatral que sucede a la propiamente circense consistía en la gran obra: LA MUERTE DE LA AFJP. Tragicomedia del genial dramaturgo Nestor Kirchner. Eso sí, muchos actores tenían cara de: ¿QUE ESTOY HACIENDO ACÁ?

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