viernes, 8 de mayo de 2009

Avanzamos un casillero, retrocedemos tres

La semana pasada nos entusiasmábamos por las elecciones de Catamarca, que volvió a poner negro sobre blanco en los partidos políticos de la Argentina. Una semana después, Néstor Kirchner no aguantó el bofetón y le pegó una patada a la democracia argentina. Si lo de Catamarca permitió que los partidos se blanquearan, lo de esta semana en el Congreso ennegreció todo el panorama institucional de nuestro país. Pedíamos partidos fuertes, elecciones internas. Pero para eso hace falta meses de votación, con depuración de padrones y candidatos distrito por distrito. Se precisa que los partidos políticos formen alianzas genuinas, elijan a sus mejores candidatos, se reagrupen y termine habiendo dos o tres fuerzas importantes a nivel nacional que representen a las distintas corrientes de pensamiento. Pero eso era demasiado para alguien que lo único que busca es mantener el poder y la caja. El que pega primero pega dos veces, decían en mi barrio. Y te “arrebataban de un trompadón” antes que te dieras cuenta. Pero esto que puede ser válido en una pelea callejera de barras no puede ser llevado a la política nacional. Con el apoyo de partidos como el Movimiento Popular Neuquino de Jorge Sobich a quien culpaban de ser el responsable de la muerte de un maestro, que parece ya olvidaron, el peronismo hoy ultrakirchnerista, como ayer lo fue hiperduahaldista y antes de ayer requetemenemista, aprobó el adelantamiento de las elecciones nacionales. Chau internas abiertas y simultáneas, chau partidos políticos homogéneos y fuertes, chau elecciones previsibles y limpias. Simultáneamente, y como quien no quiere la cosa, la presidenta reestatiza una inexistente empresa y le pone el nombre de un símbolo del desarrollo aeronáutico, industrial y del peronismo: Brigadier San Martín. Al mismo tiempo que se debatía en el Congreso esta bofetada a la democracia, Cristina anunciaba el proyecto de nueva Ley de Radiodifusión, para que la gente aprenda a pensar y se forme. ¿Hace falta una ley para que la gente aprenda a pensar y se forme? ¿Qué le impide al público ver los canales, leer los diarios o escuchar las radios oficialistas, que supuestamente los forman? De paso, la primera mandataria echaba en cara los aumentos que se les dio a los jubilados, que ganan más o menos lo mismo en dólares que en la época de Menem (con precios dolarizados) y tienen una obra social cada vez más deficiente.Se enrostraba en el mismo acto la derogación de las leyes de impunidad y los juicios a los militares, mientras el kirchnerismo es aliado de quien las arrancó: Aldo Rico.Y sigue el festival de anuncios, como la coparticipación, tan reclamada, de las retenciones a la soja entre las provincias y municipios para asegurarse la aprobación del Senado del acortamiento electoral, mientras el hoy presidente del Partido Justicialista ataca con furia a los medios de comunicación, a los productores agropecuarios y a la oposición.¡Que lastima! Tanta felicidad no podía durar. Nos despertamos.

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